lunes, 15 de marzo de 2010

Divagaciones

LLevaba varios dias algo sensible, no tenía muy claro cual era la razón, demasiado tiempo sin sexo por un lado, y alguien que me atraía muchisimo y no solo en lo sexual, por otro eran las mas que posibles razones, en cualquier caso, me daba cuenta que había cambiado, ya mi cuerpo no se comportaba de la misma manera, no es que me desagradara, ni me preocupara, pero si me sorprendía.

Era consciente que mis erecciones siempre habían sido largas y duraderas, he sido priápico toda mi vida, afortunadamente sin llegar a sentir dolor, solo esas "curiosas" molestias testiculares cuando pasaban varias horas sintiendo un deseo extremo y sin llegar a eyacular, pero por lo demas, había aprendido a controlarme lo suficiente como para alargar los momentos de placer por encima de lo que la mayoria de hombres acostumbran, algo que para mi era lo normal, descubrí que para muchas mujeres era extraordinario. Aun asi, los cambios eran más sutiles, mi miembro se erguia con el deseo, pero no se endurecía como antes, al menos no enseguida, era necesario y de eso si que me di cuenta muy pronto, que las caricias a que se le sometian, ya fueran linguales, manuales o más profundas, lo estimularan lo suficiente como para ir endureciendose y al mismo tiempo ir aumentando su tamaño, hasta completar su máximo crecimiento, en esos instantes era, cuando, al menos por mi experiencia, podía mantener la penetración tanto tiempo como quisiera, si mi pareja en ese momento era alguien como yo, a quien le encantara mantener el deseo, ir incrementandolo despacio, detenerse para volver a estimular, el acto podia alargarse mas de una hora sin problemas y cuando ambos ansiosos ya no podíamos más, y necesitabamos urgentemente el alivio delirante del orgasmo, entonces como siempre, mi eyaculación, abundante y caliente se derramaba, aunque en la mayoria de ocasiones me gustaba esperar a sentir el orgasmo de ella, notar como apretaba con sus musculos vaginales, mi pene erecto en su interior, ycomo temblaba, se estremecia y retorcia, y me deleitaba con cada aspecto, ya fuera olor, sabor, sonido gutural o tacto, y obviamente mirandola disfrutar y grabando en mi retina cada segundo de su placer, luego, casi enseguida, yo me vaciaba.

Es curioso como muchas veces, no damos importancia ni nos fijamos en algunas cosas, el tema del tamaño por ejemplo, jamas me ha dado por mirar como son los miembros de los otros hombres, sea en los vestuarios de los gimnasios o piscinas, o en las peliculas, ellas, mis amantes han sido lasque hicieron que me fijara en ese detalle, por otro lado, no preocupante, puesto que ninguna de ellas "sufrió" cuando estuvo conmigo, pero vi que a pesar de lo que se dice, el hecho de que fuera algo mas grande que lo normal, les habia encantado, tampoco si la eyaculacion era abundante o escasa, no me habia fijado, de hecho cuando era mas joven y me masturbaba a menudo, si que pense que caramba, podia eyacular menos, porque era escandaloso, pero la verdad es que fue algo meramente anecdotico.

Porque explico todo esto? pues no hay ninguna razon, solo el hecho de que hoy, recorde a una buena amiga, que cuando me tenia que definir, siempre me decia lo mismo, eres el hedonista mas puro que he conocido, vives por y para el placer y eres generoso, porque no solamente lo disfrutas tu, sino que disfrutas incluso con el placer ajeno, y ella fue la que me hizo darme cuenta de esos pequeños detalles. Para el caso, la mezcla de esos pensamientos, junto con la de mi cercana cincuentena que es cada vez menos inevitable, me hicieron pensar en cosas que no eran ni la caida del cabello, o las canas, ni la incipiente barriguita o la papada, sino aquello que en realidad si me parecia importante.

Seguia siendo capaz de proporcionar un placer intenso a la mujer, seguia siendo capaz, sin haber perdido un apice de apetito por el sexo, de aguantar y vivir al maximo el acto sexual, seguia volviendome loco el sexo oral, tanto recibirlo como darlo, y seguia sintiendome igual de bien cuando estaba inmerso en esos menesteres.

Mi sorpresa fue, que para una vez que decidi compartir estos pensamientos con alguien que era de mi mismo sexo, me di cuenta que realmente debo ser un bicho raro, porque tanto ese alguien como otros que el mismo me cito, habian ido aparcando progresivamente el sexo, sustituyendolo por el futbol, las cervezas en el bar de abajo o horas de tele interminables, salpicadas de publicidad.

ASi que no sabiendo si esto lo leera alguien o permanecera aqui abandonado, y que ese alguien que puede que acabe leyendolo este de acuerdo conmigo o no, voy a terminar mi alegato, manifestando que me parece que si debo ser un bicho raro, porque aunque me guste disfrutar del placer, no es lo mismo, ni de lejos, a disfrutarlo junto a alguien que lo disfrute tanto como yo, y eso parece ser, es lo extraordinario, pues el fuego de la pasion en las relaciones parece durar menos, que un caramelo a la puerta de un colegio, o quizas no, pero yo al menos, no me he enterado.

3 comentarios:

© MEDEA dijo...

Pues yo si lo he leido, y ahora entiendo porque a partir de los 40 años hay tantos cuernos...AMEN.
Sigue asi, no cambies jamas y acabaré entre tus piernas..MUAKK

asianteenager dijo...

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